jueves, 1 de marzo de 2012

Abusos de taxistas en Bogotá

Por: Johanna Celedón Oñate

A pesar de la sobreoferta de taxis en la capital, son muchos los ciudadanos inconformes por las irregularidades a las que se enfrentan cuando necesitan un servicio.


El tráfico de Bogotá, es una de las excusas por las que algunos
taxistas no le prestan el servicio a los usuarios.

Foto: Johanna Celedón
Según cifras de la Secretaría Distrital de Movilidad, en Bogotá circulan alrededor de 49.800 taxis legales e ilegales. Aunque son muchos los vehículos que trabajan para la prestación de este servicio público, el porcentaje de reclamos por un mal servicio, por parte de algunos conductores de este transporte público, tiende a incrementarse.
Sandra Gómez, una trabajadora social de un colegio al sur de la ciudad, afirma que cada vez que le pide a un taxi que la lleve a su lugar de trabajo no le presta el servicio o la deja a mitad de camino porque el tráfico vehicular está lento. “Casi diario discuto con algún taxista, ellos parece que no quieren trabajar porque trancones hay todos los días, así que esa es una simple excusa”, dice Gómez.

Para Jaime Valero, director de disciplina de Taxi Express, los taxistas independientes, que son los que aunque pertenecen a una empresa trabajan por las calles sin atender los servicios del radioteléfono, están más asociados con los abusos hacia los usuarios porque que no tienen la responsabilidad de cumplir con el servicio que le solicitan, mientras que los que prestan su servicio mediante el PBX o los “puntos amarillos”, están obligados a transportar al usuario a donde este lo solicite y deben hacerlo de forma responsable y eficiente. No obstante, las empresas de taxis no están indemnes a recibir quejas y reclamos por parte de sus clientes.
Diego Quijano, un taxista bogotano, dice que durante la noche, aprovechando el recargo nocturno, son mayores los abusos cometidos por conductores de este transporte público, porque se aprovechan de la escasez de  vehículos para cobrar tarifas mucho más altas que las que indica la tabla de precios, incumpliendo así las normas por las que se rigen. Según el Decreto 172 de 2001, conforme a lo estipulado por las autoridades distritales, se fijarán las tarifas que deben pagar los pasajeros. Y de acuerdo con el Reglamento Nacional de los Servicios Urbanos e Interurbanos de Transportes en Automóviles Ligeros, estas, no deben tener ningún tipo de aumento, a menos que el servicio incluya el cobro de tarifas extras o recargo por fechas especiales como la navidad o el año nuevo.
Por otra parte, es frecuente que el pasajero se queje porque el taxista no quiso llevarlo al lugar que necesita llegar. Para Jennifer Quintero, una abogada que trabaja en el centro de la ciudad, a cualquier hora es difícil que los taxistas accedan a llevarla a esta zona. “Siempre llamo y a esa hora de la mañana no contestan. Salgo a la calle y como en el quinto o sexto intento es que logro conseguir que alguien me lleve. A los conductores poco les gusta ir al centro, entonces, hay que ir a donde el taxista vaya y no a donde uno necesite”. Con respecto a esto, el Reglamento Nacional de Taxi en su artículo 42, expone que “el conductor solicitado, personalmente o por vía telefónica para realizar un servicio, en la forma establecida, no podrá negarse a ello sin causa justa”. ¿Cómo exigirle a un trabajador independiente que cumpla esta norma, si no tiene que rendirle cuentas a nadie?
Álvaro Fernández, un trabajador de un bar en la zona rosa de Bogotá, dice que además de no acceder a llevar a los pasajeros, algunos taxistas que circulan por este sector a altas horas de la madrugada, no portan el taxímetro, y se valen de eso para cobrar su servicio con un precio superior al que debe cobrarse. Al hacer esto el conductor infringe el artículo 89 del Código de Tránsito de Colombia, donde se expone que “ningún vehículo autorizado para prestar el servicio público con taxímetro podrá hacerlo cuando no lo tenga instalado, no funcione correctamente o tenga los sellos o etiquetas adhesivas con calibración vencida o adulterada”. Para Jorge Tovar, gerente de Taxis Ya, para poder pertenecer a una empresa de taxis, estos deben cumplir con ciertas normas tecno-mecánicas y una serie de implementos como el taxímetro, que debe estar en perfectas condiciones y que debe ser controlado periódicamente. Es claro que además de las autoridades pertinentes, son las empresas las que deben regular  las condiciones en que salen a trabajar sus conductores.
¨Para los usuarios es mejor llamar un taxi para quedar
satisfechos con el servicio¨ Carlos Ospina, taxista.

Foto: Johanna Celedón
En la ciudad, existen tres modalidades de prestación del servicio para el transporte público individual: el servicio puerta a puerta, que se pide a través del PBX de la empresa; los “puntos amarillos” en sitios estratégicos, como los centros comerciales; y los taxistas independientes, que también debe pertenecer a una de las empresas del gremio, pero que prestan su servicio de una forma menos regulada.  
El taxista Carlos Ospina afirma que para los usuarios es mejor llamar un taxi para quedar satisfechos con el servicio. “En la calle hay muchos carros piratas, y la gente no está pendiente de si tiene la placa a los lados o si no tiene el tarjetón de los precios, se montan sin saber nada y terminan siendo víctimas de robos o abusos a la hora de cobrarle la carrera”, dice el conductor. De la misma manera, Jaime Valero, señala que “los taxistas que trabajan como independientes, no tienen ningún “control”, porque son los que deciden si hacen o no el servicio, mientras que con las empresas de taxis hay mucha más seguridad y el conductor tiene la obligación de cumplir a cabalidad su servicio”.
Cada una de estas irregularidades casi que son inevitables, pero los ciudadanos cuentan con un recurso muy importante que es el número de teléfono que debe tener cada taxi, donde se hace el reclamo pertinente con la placa del vehículo, para que la empresa a la que pertenece le ponga la sanción correspondiente por la prestación de un mal servicio.  Adicionalmente, las quejas también pueden hacerse en la Policía de Tránsito de la localidad y en la Secretaría de Movilidad, que son las entidades encargadas para que el servicio de transporte público que se presta en la ciudad deje satisfecho a los usuarios.

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