jueves, 29 de marzo de 2012

Un caddie campeón nacional de golf



Antes de ser el ganador del Campeonato Nacional de Profesionales ‘Copa Arturo Calle 2012’, Sergio Díaz fue recogebolas y caddie en diferentes clubes. Después de cinco años de jugar como profesional, por fin obtuvo su primera victoria.

Por Sergio Silva Numa

  El próximo torneo que espera ganar 'Pecas'
será en el club que él representa: Pueblo Viejo.
Era el golpe definitivo. Sergio Alejandro Díaz, de tez blanca y ojos verdes, estaba a punto de ganar por primera vez el campeonato nacional de golf luego de trabajar durante ocho años como recogebolas y caddie en diferentes clubes sociales. La pelota quedó a un metro del último hoyo y para él el diámetro del agujero perdía milímetros mientras pasaba el tiempo. Tardó cuarenta largos segundos para golpear la bola en medio del silencio que se produjo en el club campestre Los Andes en Cali. Al hacerlo y ver que la pequeña esfera había caído en el hoyo, quedó perplejo y levantó sus brazos victorioso. Era el nuevo campeón.

Sergio había tenido su primer encuentro con el deporte trece años antes en Madrid, Cundinamarca. El club La Florida fue el lugar en el que ‘Pecas’, como lo llaman ahora, tocó una pelota de golf. Entró a trabajar como recogebolas en un campo de práctica en el que entrenaban los hijos de los socios, sin imaginar jamás que, pocos meses después, representaría al club en torneos infantiles. Diego Mejía, un socio al que le cargaba los palos de golf y con el que solía jugar de vez en cuando, fue quien le dio el impulso inicial. “Gracias a él es que ahora estoy donde estoy. Me gustaría volverlo a ver”, dice ‘Pecas’, mientras lo recuerda con nostalgia, refugiándose en su carro del torrencial aguacero que cae sobre Cota, su actual lugar de residencia. 

Hasta los 15 años el gerente de aquella época le regaló palos, zapatos y ropa para que pudiera jugar. Sin embargo, el patrocinio se tuvo que suspender por la edad, y no hubo más remedio que aventurarse a buscar empleo en otro club. Terminó como caddie en Pueblo Viejo, ubicado entre Bogotá y Cota. Ocho meses después, justo en el momento en que lo despidieron por jugar cuando no le era permitido, Pecas prometió volver algún día como profesional y no cargando palos. Antes de irse conoció a Yanet Martínez, su actual esposa, con la que a los 17 años tuvo su primera hija.  

Después de casi un lustro, en el que volvió a ser caddie y luego profesor, ante la necesidad de sostener a su nueva familia, pudo ingresar al club gracias a Adriana Correa, la que hoy considera su madrina. Esta vez, como se lo había propuesto cuando lo echaron, regresó contratado como jugador.

Gracias a ello pudo obtener la tarjeta de golfista profesional hace cinco años, lo que hace una semana le permitió ser el ganador del Campeonato Nacional de Profesionales ‘Copa Arturo Calle 2012’. Su contendor, José Manuel Garrido, ya había ganado en otras oportunidades y era considerado como uno de los mejores del país. Ese domingo, ante la ineludible presión que empezaba a perforarle el cuerpo, Pecas solo repetía en su mente la frase que en la mañana la psicóloga del club le había recomendado: “Estoy aquí y ahora, aquí y ahora”. Tomó el palo entonces con determinación, y al ver que la pelota terminó en el fondo del hoyo, Sergio levantó sus manos y abrazó a su caddie. Era el primer torneo que ganaba en su carrera.
“Quedé en shock durante dos días. Me había visualizado tirándome al lago, celebrando, pero no pude. Yo estaba totalmente nublado”, dice entre las innumerables sonrisas que esboza al hablar, al tiempo que recuerda que días antes se le había cruzado la idea de retirarse. Su afán por obtener un título y la necesidad de “dejar de ser uno del montón”, lo acosaba permanentemente.

Embriagado de felicidad y con 35 millones de pesos por haber ganado volvió a Bogotá. Cuando descendió del avión su familia salió sorpresivamente de una esquina con pancartas y coreando su apodo. Él, que solo esperaba a su esposa y a sus dos hijas, con las que vive en un apartamento en Cota, se fue a celebrar con sus hermanos y su mamá en el único lugar que estaba abierto a las 11p.m.:  una pollería.  
El ídolo de ‘Pecas’ es McEnroy, un golfista estadounidense. Tal es su admiración que en su baño tiene una foto de él levantando un trofeo.  Pero a los pocos días de haber llegado, puso encima de la imagen una fotografía de su rostro. Ahora era él quien por fin sostenía la copa.
Aunque era su primera conquista como profesional, el trofeo duró tan solo una semana en su poder. El domingo pasado se lo regaló a Juan Camilo Serrano, el presidente del club Pueblo Viejo “como muestra de agradecimiento por haberle cambiado la vida”.

Y es que según Pecas en el club le han dado todo. Desde patrocinio y la oportunidad de entrenar, hasta el trabajo del que actualmente vive él y dos de sus tres hermanos. Ellos recogen las bolas que los socios botan a los lagos, para luego vendérselas a mil o dos mil pesos. En promedio, sacan mil o mil quinientas pelotas de golf semanales. Además, Yanet, su esposa, también trabaja allí como jefe de deportes, luego de haber sido caddie y recepcionista.

A Sergio Díaz, como casi nadie lo llama, tan solo le queda cumplir una meta este año después de haber logrado dos de las tres que se había propuesto: la primera era comprar un carro, porque transportar a Valentina, su segunda hija, de tan solo un año y con algunos problemas respiratorios, se había vuelto un verdadero problema. Al nacer tuvo que estar con oxígeno 24 horas durante ocho meses. “Decidí sacar un préstamo para poder llevarla al médico. A veces tocaba en Transmilenio porque no había para el taxi y era muy difícil”, dice mientras sintoniza un reggaetón, su música favorita, en su nuevo Chevrolet Corsa, que acaba de sacar del lavadero.  

La segunda meta era ganar un torneo nacional. Y ahora solo le resta salir de Colombia y jugar en otro país. “Yo lo que quiero es probarme con más gente ahora que sé a qué sabe la victoria”. 

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